La piedra del sol irradia alegría, vitalidad y confianza.
Es un mineral que despierta la energía del fuego interior, recordándote tu propia luz incluso en los días nublados.
Se asocia con la abundancia, el poder personal y la autoestima: una aliada para reconectar con la fuerza femenina desde la alegría y el brillo interior.
Según antiguas leyendas vikingas, era utilizada como guía para orientarse en el mar cuando el sol se ocultaba tras las nubes —un símbolo de claridad y dirección incluso en los momentos de incertidumbre.
Montada en plata, esta pieza representa el equilibrio entre la energía solar y la calma lunar: acción y serenidad en perfecta armonía.

